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La Coctelera

Eres parte del plan

Por eso estás aquí y ahora

¿cómo deseas ser recordad@?

De ti depende si quieres tomar el reto

En tus manos está la posibilidad de dejar huella

Deja ésto mejor que cómo lo encontraste.

Tu misión te espera

Llena tu vida de amor

y sé parte del milagro.

Tanto para aprender

Creo que sería injusto el acaparar la sabiduría que he encontrado en otros. Ignoro quién es el autor, pero esta es una joya.

Aprendí que la mayoría de las cosas por las que me preocupo nunca suceden.

Aprendí que cada logro alguna vez fue considerado imposible.

Aprendí que nada de valor se obtiene sin esfuerzo.

Aprendí que la expectativa es con frecuencia mejor que el suceso en sí.

Aprendí que aun cuando tengo molestias, no necesito ser una molestia.

Aprendí que nunca hay que dormirse sin resolver una discusión pendiente.

Aprendí que no debemos mirar atrás, excepto para aprender.

Aprendí que cuando alguien aclara que se trata de principios y no de dinero, por lo general se trata de dinero.

Aprendí que hay que luchar por las cosas en las que creemos.

Aprendí que las personas son tan felices como deciden serlo.

Aprendí que la mejor y más rápida manera de apreciar a otras personas es tratar de hacer su trabajo.

Aprendí que los días pueden ser largos, pero la vida es corta.

Aprendí que si tu vida está libre de fracasos, es porque no has arriesgado lo suficiente.

Aprendí que es bueno estar satisfecho con lo que tenemos, pero nunca con lo que somos.

Aprendí que podemos ganar un centavo en forma deshonesta, pero que más tarde este nos costará una fortuna.

Aprendí que debo ganar el dinero antes de gastarlo.

Aprendí que debemos apreciar a nuestros hijos por lo que son y no por lo que deseamos que sean.

Aprendí que el odio es como el ácido: destruye el recipiente que lo contiene.

Aprendí que planear una venganza sólo permite que las personas que nos hirieron lo hagan por más tiempo.

Aprendí que las personas tienen tanta prisa por lograr una “buena vida” que con frecuencia la vida pasa a su lado y no la ven.

Aprendí a no dejar de mirar hacia el futuro; que todavía hay muchos buenos libros para leer, puestas de sol que ver, amigos que visitar, gente a quien amar y viejos perros con quienes pasear.

Aprendí que todavía tengo mucho que aprender.

Sólo por hoy

Al abrir los ojos, agradeceré al Supremo Hacedor por este nuevo día

Veré a todos mis semejantes como mis hermanos, hijos de un mismo Padre celestial

Apreciaré que la Tierra es mi hogar, mi único hogar mientras dure este viaje que llamamos vida

Tomaré las pruebas que se me presenten, como oportunidades para seguir mejorando como persona

Haré del amor mi guía, mi norte, mi motivación

Dejaré las preocupaciones del ayer, en el ayer y las del mañana para mañana

Porque lo único que realmente tengo es al hoy

Descubriendo el sentido de la vida

Nadie está aquí por casualidad.

Nuestra presencia en este mundo, aqui y ahora responde a un motivo, está en tí el encontrarlo. El que cumplas hoy con tu papel es muy importante. Tú eres importante, por eso Dios te envió. Abre tu mente, escudriña en tu conciencia, y verás que encontrarás tu respuesta.

¿Cómo quisieras ser recordad@? Dentro de un siglo no importará cuanto dinero tuviste, el auto o el lugar en donde viviste, pero tu huella será impercedera si hiciste algo por mejorar el mundo, eso te hará inmortal.

Te invito a que formes parte de la gran cadena de seres humanos que estamos tomando conciencia de la importancia de ser impulsores de un cambio. Para recuperar los valores fundamentales para lograr una mejora en la humanidad, el respeto a la vida y al derecho de los demás; el entender que todos somos hermanos y que trabajando juntos, dándole a cada quien la oportunidad de una vida digna, estaremos cumpliendo ese plan que irremediablemente nos llevará a fundirnos con el Supremo Creador.

Dios (segunda parte)

No confundamos a Dios, el supremo hacedor, con falsos dioses que únicamente se diferencian de nosotros porque su tecnología o conocimientos son más avanzados. Siempre nos ha sucedido eso. Cuántos casos no aparecen en el antiguo testamento (descripciones de ángeles bajando del cielo, por ejemplo) que no son más que visitas de otras dimensiones.

Ese dios que te habla al oído, que te pide sacrificios, que condiciona su ayuda a que le adores sin cuestionamientos. Ese dios que castiga, que goza con que se derrame la sangre de otros frutos de su creación. Ese dios que viene a dividir en lugar de unir, o que le dice a un pueblo que ha sido elegido para reinar sobre otros... discúlpenme pero eso no es Dios, podrá ser alguna criatura más evolucionada que nosotros y que se quiere aprovechar de nuestras debilidades y temores para sacar algún provecho, pero no es Dios, el Unico, el Omipotente, el Supremo Creador.

Dios es el supremo amor, la suprema misericordia, la suprema justicia.

Solo se trata de creer.

El infierno

Que maravillosa definición nos dejó SS Juan Pablo II: "El infierno es la ausencia de Dios". No hay nada más que agregar. Olvidémosnos ya de ese lugar de tormento en el que el fuego nos abrasa, regido por un ser cachudo y con un gran tridente.

El infierno es la ausencia de Dios, punto.

Muchos que todavía no hemos abierto los ojos y que no hemos entendido nuestra misión en este mundo, estamos viviendo nuestro infierno acá, y a menos que comencemos ya a hacer un cambio en nuestra forma de vivir, pensemos más en nuestros semejantes y hagamos algo por hacer de la tierra un mejor lugar, ese infierno seguirá repitiéndose vida tras vida.

Luego no nos quejemos, ni le echemos la culpa a alguien más, lo que sembremos cosecharemos. Todas nuestras decisiones indefectiblemente traerán una consecuencia.

Los que siguen aquí

Muchas veces los espíritus no logran romper sus vínculos con la tierra. "Algo" no los deja regresar al otro lado y se quedan, literalmente entre dos mundos. Cuántas veces hemos escuchado historias de fantasmas, por ejemplo personas que tuvieron una muerte violenta y cuya presencia continua manifestándose en los lugares en dónde sufrieron ese trauma. Ellos están confundidos, no han logrado romper el cordón que los une a este mundo. Muchas veces esas son maravillosas oportunidades para ayudarles, no hay que temer, hay que llegar con ellos llenos de amor y fe, hablarles para que entiendan su situación, mostrarles el camino para que regresen al otro lado y continúen su proceso de purificación.

Para irnos en paz

Mientras estamos en la tierra, nuestro espíritu se encuentra atrapado en el cuerpo físico que le fue asignado y, salvo contadas excepciones, creemos que todo acabará cuando este cuerpo deje de funcionar, es lo que llamamos la muerte.

Sin embargo, como he comentado antes, el tránsito por acá es sólo un tramo de nuestra existencia, la visita a un territorio que no es el nuestro con un objetivo específico. Pero al estar acá olvidamos de dónde venimos o lo que hemos venido a hacer y tendemos a aferrarnos a lo que encontramos acá (seres queridos, bienes, recuerdos, etc.) por eso nos da miedo la muerte, porque sentimos que vamos a perder todo eso. A otros tal vez les agarra el temor porque intuyen que no cumplieron su papel, que lo dejaron a medias o que el peso de sus acciones (sobre todo aquellas que han causado dolor o destrucción) les traerá como consecuencia un "castigo" en el más allá.

Que diferente sería que tuviéramos claro el orden de los factores, el papel que se juega en cada paso por la tierra y que cuando se acaba este "paseo" pudiéramos irnos con la satisfacción de haber cumplido nuestra misión, de haber dejado un mundo mejor del que encontramos, de haber sembrado una semilla que ayudará a la humanidad a mejorar como un todo.

Y que diferente sería si nuestros seres queridos pudieran entender que cuando partimos no es un adiós definitivo, que seguiremos estando acá mientras nuestra presencia siga siendo recordada, porque como seres de energía, seguiremos existiendo en otras dimensiones.