Para irnos en paz
Mientras estamos en la tierra, nuestro espíritu se encuentra atrapado en el cuerpo físico que le fue asignado y, salvo contadas excepciones, creemos que todo acabará cuando este cuerpo deje de funcionar, es lo que llamamos la muerte.
Sin embargo, como he comentado antes, el tránsito por acá es sólo un tramo de nuestra existencia, la visita a un territorio que no es el nuestro con un objetivo específico. Pero al estar acá olvidamos de dónde venimos o lo que hemos venido a hacer y tendemos a aferrarnos a lo que encontramos acá (seres queridos, bienes, recuerdos, etc.) por eso nos da miedo la muerte, porque sentimos que vamos a perder todo eso. A otros tal vez les agarra el temor porque intuyen que no cumplieron su papel, que lo dejaron a medias o que el peso de sus acciones (sobre todo aquellas que han causado dolor o destrucción) les traerá como consecuencia un "castigo" en el más allá.
Que diferente sería que tuviéramos claro el orden de los factores, el papel que se juega en cada paso por la tierra y que cuando se acaba este "paseo" pudiéramos irnos con la satisfacción de haber cumplido nuestra misión, de haber dejado un mundo mejor del que encontramos, de haber sembrado una semilla que ayudará a la humanidad a mejorar como un todo.
Y que diferente sería si nuestros seres queridos pudieran entender que cuando partimos no es un adiós definitivo, que seguiremos estando acá mientras nuestra presencia siga siendo recordada, porque como seres de energía, seguiremos existiendo en otras dimensiones.
