Dios (segunda parte)
No confundamos a Dios, el supremo hacedor, con falsos dioses que únicamente se diferencian de nosotros porque su tecnología o conocimientos son más avanzados. Siempre nos ha sucedido eso. Cuántos casos no aparecen en el antiguo testamento (descripciones de ángeles bajando del cielo, por ejemplo) que no son más que visitas de otras dimensiones.
Ese dios que te habla al oído, que te pide sacrificios, que condiciona su ayuda a que le adores sin cuestionamientos. Ese dios que castiga, que goza con que se derrame la sangre de otros frutos de su creación. Ese dios que viene a dividir en lugar de unir, o que le dice a un pueblo que ha sido elegido para reinar sobre otros... discúlpenme pero eso no es Dios, podrá ser alguna criatura más evolucionada que nosotros y que se quiere aprovechar de nuestras debilidades y temores para sacar algún provecho, pero no es Dios, el Unico, el Omipotente, el Supremo Creador.
Dios es el supremo amor, la suprema misericordia, la suprema justicia.
Solo se trata de creer.
